domingo, 6 de enero de 2019

El pesebre de Pánfilo.


Era una vez un niño de nombre Pánfilo que vivía en el corazón del llano apureño, un rinconcito muy acogedor en el corazón de Venezuela, donde se confunde el tremedal y la fantasía. Pánfilo siempre había soñado con hacer un pesebre para que allí naciera el niño Jesús con todas sus bendiciones, sus regalos y sus juguetes.

Un día, Pánfilo caminaba y caminaba hasta que llegó a unos palmaritales muy bonitos y dijo: - Con estas palmas haré la choza del pesebre, comenzó a tejer y en un dos por tres, tejió la choza, la cual quedó muy linda y calientita para que naciera el niño Dios. En ese momento se le acerca un indiecito y le pregunta a Pánfilo: - ¿Tú que haciendo niño?  – ¡ yo queriendo ser tu amigo! Pánfilo emocionado le contestó; un pesebre para el niño Dios, con esa respuesta el indiecito se sorprendió y exclamó:¿Qué ser un pesebre? - ¿Es dónde viven los peces? ... yo sabiendo que los peces viven en el agua.  Pánfilo con mucho amor le explicó a su amigo, le contó toda la historia del nacimiento de Jesús y continuaron juntos en la búsqueda de personajes y animales para lograr sus inocentes sueños. ¡Mira una tortuga! exclamó Pánfilo, emocionado, y su amigo el indiecito le contesta, que bueno, y le pregunta _ Pánfilo ¿la tortuga ser el carro de la Virgen ?  y la tortuga contesta: _ muy bien yo seré el carro que llevaré a la Virgen hasta el hospital y llegaremos tan  rápido tan rápido que ya las pascuas habrán terminado. Por la otra calle se veía pasar a un burro corriendo sin descansar y Pánfilo lo llama con serenidad “Burro Inteligente”   tu serás el que ha de cantar el villancico celestial y el burro contesta sin premeditar: -- yo no sé leer, tampoco cantar, mi mamá burra me enseñó solo a rebuznar y pum sin agregar nada más lo coloca en el pesebre al lado de la rana Pepita, la cual empieza a croar: croac...croac,  y entonces el burro le pregunta,  - ¿Qué haces rana?  Que solamente te veo brincar y brincar, y la rana que vuelve a saltar le responde: esperando que el niño Jesús nazca para llevármelo hasta el topochal. Así pasa un perro y sin pensar mucho lon niños lo van  van a llamar y el indiecito le dice al perro, como aquí no hay buey tu has de adorar al niño Jesús allá en el caney.
Entonces, se asoma una vaca loca con un traje hermoso de puro cristal: muuu, muuu, muuuu y ella muy alegre antes de llegar exclama: - ¡si el niño Jesús ha nacido ya con mucho cariño quiero amamantar! Y ahora le falta la luz al pesebre y es que el pesebre no quiere brillar, entonces el indio quiere alcanzar una estrella tan alta en la inmensidad, ve que pasa un rayo y no es el solar, sino una luciérnaga que viene a alumbrar y se ve radiante y resplandeciente con su tierno chic- chac- chic- chac.
Así poco a poco está casi listo el pesebre, pero entonces ¿Quién será San José y la Virgen María? es el otro dilema que los pone a pensar, pero el gran Pánfilo tiene una idea genial porque se acuerda del gago José y de la tuerta Teodora como personajes de fe principal. El gago José y con facilidad dice muy alegre: Yo yo yo yo se se se se seré  el el el el pa pa pa pa pa padre  del del del del del del del ni  ni ni ni niño Di Di Dios.  La tuerta Teodora a quien la vista le suele fallar en vez de agarrar al niño Jesús, arrulló en sus brazos un trozo de pan. Y todos se reían casi si parar jajajajajaja.  Pánfilo angustiado sale a preguntar - ¿y a los tres Reyes Magos cómo le mandaremos a avisar?  Y el mismo responde: vamos a mandar una mensajera que es muy diligente y dura tres días y tres noches para llegar allá, es ¡Doña Pereza!  quien ha de buscar a  los Reyes Magos con muchísimo afán.. Pasaron los días, los meses también y a adorar al niño Jesús, llegaron los Reyes de aquella ciudad, pero lo más bello de aquel gran momento de la natividad es que el pesebre del sueño de Pánfilo sé tornó en una dulce realidad. 

Pánfilo y su amigo indiecito estaban contentos de verdad, porque era 24 de Diciembre y el niño Jesús tenía su pesebre donde nacer ya, para traer consigo la dicha y la paz, sus corazones estaban felices y en sus ojitos titilaba el amor y todos cantaban con mucha alegría ¡Feliz Navidad!  Ha nacido el Rey de los cielos, que es la luz del mundo y con su resplandor hace brillar a toda la humanidad. Los dos amigos se quedaron a adorar al niñó Jesús en el pesebre de Pánfilo que es un pesebre lleno de mucha dulzura y mucha bondad.

Autora: María Auxiliadora Gómez 

Twitter: @mariaauxig